Quemado, hastiado, aburrido de todo. La edad aplasta, es cierto, pero la incertidumbre y la desesperación lo hacen todavía más. Estar en una habitación sin salida sobre la que no para de llover acaba contigo.
Y al final te das cuenta de que es verdad: si te detienes debe ser bajo la sombra. Ya lo dijo Llewelyn Moss
Eso fue ayer. A partir de hoy todo cambió.
Me noto en un sueño, flotando, con ganas de dormir y de saltar, quizá de saltar en sueños. No lo sé.
Busco dónde encontrarme a mí mismo. Puede que ocurra aquí, junto a la ventana, reflexionando sobre mis pensamientos. El sol me golpea en el brazo, pero no me quema, tan solo me mantiene despierto. Mientras tanto la suave brisa veraniega entra por la ventana. Puedo llegar a saborearla, ahora mismo está recorriendo mis labios. Sabe a aire de Junio. Sabe a brisa de cambio.
jueves, 11 de junio de 2009
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